Decidio levantarse, tomar un baño y luego emprender una recorrida por el campo, el contacto con el exterior y la visita a los cultivos oxigenarian su pensamiento y talvez podria ordenar asi sus ideas. Cleereta, por su parte, descansaba en el interior de la casa, sin mayores preocupaciones en que trascurran las horas del dia, presa de la rusticidad de la vida rural y deseosa del advenimiento de alguna emocion o acontecimiento, que barra la letania rutinaria con que la sometia el duro clima invernal... Tirilio y Livia, la joven esclava, llevaban la peor parte alli, descansaban dormitando en sus camastros, doloridos por la brutal paliza recibida. Era sabido que un violento tenia en los azotes su manifestacion mas comun, y Sempronio no habia sido la exsepcion a la regla.....
En el transcurso del paseo, ya oxigenado por el fresco y reparador aire matinal, y casi sin llevar el apunte a Diomedes, que en su caracter de administrador de la finca lo acompañaba, escoltandolo y poniendolo al corriente de cuanto hecho concerniente a la finca se le ocurriera enumerar, Sempronio decide conveniente emprender un viaje a Roma a la brevedad. Alli, en la gran urbe, podria sepultar en el olvido su mal humor y desdicha, y seria posible cambiar el animo. La visita a su he
rmano, asistir al Coliseo a los juegos o frecuentar algun lupanar, alegrarian su espiritu y podrian ser el preambulo a el cambio de su suerte. La venta de su produccion, seguia siendo su desvelo, Roma era la ciudad de las oportunidades para algunos, y el no queria estar relegado a ellas... Ademas, para su regreso, el frio invierno c
ederia, y los campos recobrarian sus colores unicos con la llegada de la calida primavera...




